5 personas que debes tener en tu “kit de emergencia personal”

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Hay un dicho que dice que se necesita una aldea para criar a un niño, pero la verdad es que se necesita una aldea para ir por la vida en general, con o sin hijos. Aún más pienso que el rodearnos con las personas adecuadas – especialmente para las situaciones de emergencia – es de suma importancia.

Hace unos años atrás cuando mi esposo viajaba mucho por cuestiones de trabajo, uno de nuestros objetivos principales era el de entablar amistades con los vecinos. Estoy segura que puedes pensar en varias personas que te pueden echar una mano cuando lo necesitas. Eso está muy bien; mantenerlos alrededor.

Para ayudarte a evaluar que te falta en tu “kit de emergencia personal”, aquí hay cinco tipos de personas que pueden hacer tu vida más fácil en tiempos de crisis – además de un tipo de bono que puede ser el más importante de todos ellos.

1. Un vecino que te alertará cuando hay problemas en tu casa

Buenos vecinos son difíciles de conseguir hoy en día, así que cuando encuentras uno, hay que como quien dice aferrarse a ellos firmemente. Esto es lo primero que hacemos cuando nos mudamos y me recuerda el dicho “Hoy por tí, mañana por mi.” Este vecino te ayudará a descansar mejor mientras estás de vacaciones, porque sabes que tienes en tu kit a alguien que mantendrá un ojo vigilante, incluso cuando no estés ausente por sólo unas pocas horas. Durante las navidades pasadas, con la nieve y lluvia notamos que nuestro vecino estaba de vacaciones y tenía varías cajas esperando por ellos. Esto puede crear una señal a los ladrones de que ellos no estaban en casa. Nosotros, le guardamos las cajas hasta que ellos regresaron de sus vacaciones. Tan pronto ellos llegaron, le dejamos saber de las cajas. No sabes lo bien que ellos se sintieron.

2. Alguien que pueda cuidar a tus hijos en cualquier momento

Aquellos de ustedes con niños saben que hay momentos en que es posible que tenga que poner a tus hijos al cuidado de alguien responsable en un pestañear de los ojos para resolver cualquier número de situaciones. Tal vez necesitas ayuda para correr tu esposo al hospital en medio de la noche; tal vez lo que deseas es ir al supermercado en paz. En cualquier caso, no es una mala idea crear una relación – de preferencia con otra madre para que puedas establecer relación en la que se puedan ayudar mutuamente.

3. Un “handyman” local que te dará prioridad a tus necesidades

Imagina el siguiente escenario: Son las 5 de la mañana y el inodoro se desbordaba, tanto que me daba terror pensar que dañaría los pisos de madera y la alfombra del cuarto… ¿A quién vas a llamar?

Esperemos que tu “handyman” favorito, a quien tú has tratado muy bien en los últimos años y suficientemente compensado ​​por su tiempo y experiencia, pueda ayudarnos en un santiamén. Si aún no has necesitado a una persona así, entonces es momento de comenzar a nutrir esta relación. A menos, por supuesto, que tu esposo sea tu handyman 😉

4. Ese amigo que va a dejar todo para ayudarte aún cuando te vas a mudar

Cuando estamos en plena mudanza y necesitamos ayuda con esas pesadas cajas de libros o cuando hay que subir hasta cuatro escaleras y cada uno de tus “amigos” en tu lista de contactos está repentinamente ocupado? Mantén de cerca a un amigo que está allí para tí no importa qué, no importa cuando lo necesites. Este es el chico o chica que ha de pasar un viernes por la noche de lo contrario solo contigo; la persona cuyo hombro es tuyo cuando lloras; el que nunca te juzgará; que te recogerá en el lado de la carretera cuando tu auto se descompone…

5 . Un compañero de trabajo que te cubrirá cuando no puedes ir a la oficina

Por último pero no menos importante, es tener una mano amiga en tu trabajo que sea parte de tu kit de emergencia personal. La vida pasa y estas situaciones repasará mucho más suave – tal vez incluso por debajo del radar por completo – si has hecho un pacto con un compañero de trabajo influyente para cubrir mutuamente cuando uno de ustedes no pueden hacerlo para trabajar a tiempo o en absoluto en un día particular. Cuando trabajaba en la división de cuentas de un hospital, tenía un amigo que me daba la mano cuando tenía alguna situación inesperada y yo le ayudaba cuando él tenía que recoger a sus niñas de la escuela.